INTRODUCCION A LA ENTOMOLOGIA

 

 

Por

 

 

HAROLDO TORO

Profesor de Entomología y Zoología

Universidad Católica de Valparaíso

Email: htoro@ucv8.ucv.cl

 

 

CAPITULO 3

 

 

ALIMENTACION

 

Gran parte del interés económico que se tiene por los insectos deriva de sus habitos alimenticios; la enorme variedad de substancias utilizados por ellos, los hace aparecer a menudo como competidores del hombre, en un proceso en que la capacidad natural del insecto de aprovechar la oferta del medio es muy superior que la del hombre, tanto por la mayor cantidad de alimento ingerido, en relación a su peso, como por el rápido incremento de biomasa resultante de su alta prolificidad. Lo anterior se objetiva mejor cuando se considera que una langosta consume diariamente su propio peso en comida o, cuando se observa a una vinchuca aumentar 15 veces su peso cuando tiene una comida completa. Si se aplica este consumo diario a las toneladas de langostas mencionadas en el Capítulo 1, se aprecia mejor el significado de la competencia y se comprende que la actividad de algunas especies de insectos puede representar dificultades para muchas personas.

Existe un buen número de insectos polífagos, que consumen alimentación variada o que cambian de régimen alimenticio a lo largo del tiempo, ya sea en relación a la oferta presente en el medio o a preferencias diferentes es distintos estados de desarrollo.

Es de conocimiento familiar que las "baratas" (Blattaria: Blattidae), aprovechan bien variados alimentos que son dejados a disposición en las habitaciones humanas. Varias especies de hormigas consumen y almacenan tanto substancias ricas en hidratos d carbono como en proteínas.

Observaciones hechas en una especie de langosta chilena, que en algunos años alcanza gran densidad de población en la IV Región de Chile, mostraron que aunque su alimentación normal consiste en pastos naturales, ella puede consumir una gran variedad de alimentos al escasear el pasto: diversos tipos de frutos, papas, cebollas, carne fresca, carne deshidratada, llegando al canibalismo o incluso a comerse los huevos recién depositados. En este caso particular el canibalismo y la ovofagia contribuyen a regular la densidad poblacional, ya que restringen el nacimiento de individuos de la generación siguiente.

Entre las especies de hábitos alimenticios distintos, en diferentes etapas de desarrollo, mencionaremos sólo a manera de ejemplo, entre los muchos casos conocidos, a los "zancudos" (Diptera: Culicidae) y "pilmes" (Coleoptera: Meloidae).

Los huevos de los zancudos son colocados en el agua, dando pronto orígen a larvas, activas nadadoras, que se alimentan de plantas y zooplankton. En estado adulto los machos se alimentan de néctar, mientras que las hembras, hematófagas, son universalmente conocidas por las molestias que ocasionan sus picaduras (fig. 49).

 

A- Borror, pg.542, fig.32.35 A

B- Borror fig. 32-34A

C- Borror fig.32-38

D- Grasse X pg.613, fig.590

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fig. 49, A.- masa de huevos puestos en el agua por un zancudo (Diptera: Culicidae: Culex); B.- aspecto general de la larva; C.- posición de descanso de las hembras de Anopheles (C1 y C2) y Culex(C3); D, dimorfismo sexual en Culex, el macho tiene antenas plumosas mientras que son simples en hembras

Los Meloidae colocan sus huevos en la tierra, de donde nacen pequeñas larvas muy móviles

(= triungulinas), que suben hasta las flores, para fijarse en el cuepro de algún himenóptero y ser transportadas hasta su nido. En el nuevo ambiente, ellas cambian de forma y se alimentan de los huevos o larva del himenóptero. En estado adulto los meloídeos se alimentan de tejidos vegetales.

Alrededor de la mitad de los insectos conocidos son herbívoros, utilizando en su mayor parte plantas con flores (Fanerogamas) y tendiendo a especializarse en el aprovechamiento de distintas zonas del vegetal: raíces, hojas, frutos, néctar, etc.

Los siguientes órdenes incluyen mayoritariamente insectos fitófagos: Orthoptera (langostas y grillos), Phasmida (palotes), Isoptera (termites), Homoptera (chicharras, conchuelas, áfidos), Lepidoptera (mariposas, polillas), Thysanoptera (trips); asi como la mayor parte de los órdenes más grandes, en cuanto a número de especies: Coleoptera (escarabajos, gorgojos), Hymenoptera (hormigas, avispas, abejas) y Diptera ( varias moscas). En el medio acuático las ninfas de Ephemeroptera (efímeras), Plecoptera y gran parte de las larvas de Trichoptera (polillas de agua) además de las larvas de zancudos, se alimentan de algas o plantas acuáticas.

Toda esta enorme masa de herbívoros constituye, por cierto, en condiciones naturales, una fuerte presión selectiva en relación a las poblaciones de vegetales con los que interactúan, pudiendo apreciarse con facilidad su rol en el control de la densidad de población de las distintas especies y, por esta misma razón, oponiendo una importante resistencia a las alteraciones ambientales que hace el hombre, cuando favorece el desarrollo de monocultivos o una determinada especie vegetal con detrimento de otras.

Los siguientes grupos poseen en cambio alimentación carnívora: Odonata (matapiojos y libélulas), Mantodea (predicadores), algunos Hemiptera (chinches y vinchucas), Siphonaptera (pulgas), Phtiraptera (piojos), algunas especies de Diptera, Coleoptera, Hymenoptera y Neuroptera, por nombrar lo más conocido.

La acción sobre la presa se manifieta tanto en forma de depredación como parasitismo, pero mientras ambos fenómenos son claramente diferenciables en vertebrados, no ocurre lo mismo en insectos, de tal manera que una definición estricta para estas asociaciones puede más bien obscurecer el fenómeno biológico que ayudar a una buena comprensión. El término depredador se palica en general para aquellas especies que matan su presa cuando se alimentan, mientras que los parásitos provocan daños graduales por un período de tiempo largo siendo generalmnente no mortales.

A semejanza de los herbívoros hay una tendencia a especialización de distintas partes del cuerpo de animales mayores, consumiento tejidos, líquidos circulantes, derivados tegumentarios, etc.

El rol ecológico de los carnívoros, así como la presión selectiva generada, son factores que deben tenerse muy en cuenta para tener una comprensión más global del ecosistema; así la Entomología Aplicada encuentra en los parasitoides y depredadores buenos mecanismos para controlar las especies que compiten con el hombre.

 

UBICACIÓN Y SELECCIÓN DEL ALIMENTO:

 

Para muchos insectos jóvenes no existe un problema mayor de ubicación o selección de alimento, ya que ellos nacen en los sitios determinados por la hembra donde existen condiciones favorables para su desarrollo; sin embargo tanto en la determinación de estos sitios, como en la búsqueda de alimento de aquellas otras especies que necesitan procurarlo, se requiere de mecanismos especiales, donde los estímulos que provocan el comportamiento y los receptores que los detectan juegan un rol importante.

El conocimiento de las substancias que activan el comportamiento de alimentación, presenta especial interés desde el punto de vista aplicado, por las posibilidades que se advierten de desalentar o inhibir la alimentación de los insectos sobre aquellos productos que le interesan al hombre.

Buenas parte del comportamiento de alimentación es regulado por substancias químicas que desencadenan respuestas en los ejemplares que las reciben (= semioquímicos). Considerando que parte de la comunicación de los insectos se produce con estos intermediarios, resulta conveniente distinguir entre los compuestos de acción intraespecífica (=feromonas), de aquellos que tienen una acción entre ejemplares de distintas especies (=aleloquímicos) siendo estos últimos especialmente importantes en los procesos de alimentación.

 

Especies herbívoras: Aunque parece haber muchísimas especies de insectos en los que la visión juega

algún papel en la ubicación y selección de la planta, los factores determinantes de estos procesos son fundamentalmente químicos. El rol de estos compuestos en la mayoría de los casos va más allá del herbívoro mismo incluyendo también al nivel trófico siguiente. La ubicación de néctar y polen es mediada en parte por substancias olorosas producidas por las flores; el olor puede ser también atractivo para parasitoides o depredadores, que localizan sus presas entre los herbívoros atraídos por los mismos mecanismos.

Los compuestos químicos en la polinización tienen una acción que beneficia tanto a la especie que los emite como a quien la recibe (= sinomona) y su variación tanto en calidad como cantidad puede ser factor selectivo importante, para el aumento de frecuencia de aquellos ejemplares que posean el caracter en forma más eficiente dentro de las poblaciones.

Los nectarios extraflorales de varias especies de plantas, bignonias por ejemplo, constituyen un buen ejemplo de interrelaciones complejas, ya que las hormigas atraídas por los líquidos azucarados, defienden al vegetal, excluyendo a otros herbívoros que pudieran causar daños mayores.

Particularmente interesante (y promisoria para el control de plagas) ha sido el reconocimiento de algunas sinomonas liberadas por las plantas, en respuesta a daños provocados en sus tejidos por herbívoros, los compuestos han resultado atractivos para enemigos naturales del herbívoro los que mediante depredación o parasitismo ayudan a limitar el deterioro causado a la planta. Tal es el caso de algunos Chrysopidae depredadores que son atraídos por terpenoides liberados en tejidos dañados o, de substancias volátiles, que se producen cuando las larvas de algunas mariposas dañan los tejidos vegetales, y resultan atractivas para depredadores como Vespula (Hymenoptera) que se alimenta de esas larvas. El sistema ha sido asimilado a una señal de auxilio emitida por el vegetal, que tiene un notable significado adaptativo.

La herbivoría en general está asociada a la existencia de substancias producidas por las plantas que tienen un efecto atractivo para los insectos, disminuyen su movilidad o estimulan oviposición o alimentación. Por tratarse de compuestos que favorecen al ejemplar que recibe el estímulo han sido llamados kairomonas y generalmente se trata de substancias que no tienen un valor nutritivo especial para el insecto, sino que sólo son factores atrayentes. Las langostas detectan y se alimentan preferentemente de pastos con alto contenido en prolina y valina.

La ingestión posterior o la continuidad del proceso dependen de otros factores, como valor nutritivo o presencia de substancias de sabor particular, glúcidos por ejemplo, detectados por los palpos de las piezas bucales.

En algunos casos los compuestos químicos secretados por las plantas son incorporadas al insecto y cumplen una importante función defensiva repelente. El caso más conocido es posiblemente el uso de substancias eméticas, productoras de varios desórdenes fisiológicos severos, secuestradas de Asclepias por las larvas de una mariposa (Danaus), que hacen al insecto totalmente incomestible para vertebrados.

La abundancia de una especie de planta en una comunidad determinada, es muchas veces posible por la existencia de substacias químicas que desalientan o inhiben el proceso de alimentación. El compuesto en este caso favorece a la planta que lo produce (=alomona) y su modo de acción puede ser a distintos niveles, ya sea por escaso valor nutricional, inhibición de enzimas digestivas, por liberación de substancias que imitan feromonas de alarma, etc. Un mejor conocimiento de las alomonas puede mejorar las posibilidades de control de especies perjudiciales con substancias poco contaminantes para el medio.

 

Depredadores: Aunque para varios la información olfativa es primaria en la ubicación de alimento, la visión juega también un rol muy importante en las especies depredadores, aprovechando posiblemente la rápida información que proporciona. La libélulas y matapiojos (Odonata) utilizan exclusivamente la visión en la detección de sus presas. Los ojos grandes y bien separados proporcionan un gran campo visual y una buena estereoscopía; las antenas rudimentarias no participan en el proceso. La captura de presas es realizada por los tres pares de patas, que aunque no permiten la marcha, están especialmente estructuradas para la prehensión; esta disposición se consigue gracias a un eje secundario, de crecimiento oblícuo en el tórax de estas especies. El proceso ubica las patas en posición anterior, facilitando la prehensión (fig.49, A).

La ubicación de presas en mántidos también es realizada por visión. Los ojos grandes, de posición lateral, hacen posible la visión esteresocópica necesaria para estimar la distancia de la presa; el proceso es ayudado por la movilidad de la cabeza, que permite ubicar el campo binocular entre las patas anteriores (fig.49,B).

 

 

 

 

 

 

 

A B Camuflage y Mimicry pg.28

Borror pg.190 de acuerdo a (Luisa)

Chapman fig.20

 

 

 

 

 

 

 

Fig.49, A Diseño de un odonato, mostrando el crecimiento oblícuo del tórax que coloca a las patas en posición prehensora. B, Prtimer par de patas de Mantis con coxa, fémur y tibia modificados en relación a captura de presas, se advierte la posición periscópica de los ojos.

 

Las "chinitas" (Coccinellidae) ubican a sus presas generalmente por contacto, ellas caminan sobre los vegetales hasta encontrar un "pulgón" (Homoptera: Aphididae), lo que desencadena su comportamiento depredador. Cuando terminan de comer un ejemplar permanecen algún tiempo en el mismo lugar, girando o desplazándose de un lado a otro, lo que le facilita el encuentro de otras presas debido a las costumbres gregarias de los áfidos

Situación más particular es la que ofrecen las "mulitas de agua" (Hemiptera:Gerridae) que tienen pelos sensoriales especializados en los tarsos y localizan sus presas por las ondas que ellas producen en el agua.

Parásitos y parasitoides: La determinación de un lugar donde encontrar el huésped, parece ser el primer paso dado por las hembras que buscan donde ovipositar, en este sentido las sinomonas producidas por las plantas juegan un rol importante. Los parasitoides responden además al olor del cuerpo de los huéspedes, a sus feromonas sexuales, de agregación o de otro comportamiento. Algunos microhimenópteros reconocen el olor de las mielecillas eliminadas por los áfidos o de substancias liberadas por los tejidos vegetales mordidos .

La aceptación de huésped a corta distancia es generalmente mediada por otro tipo de substancias que requieren alta concentración para provocar respuestas o ser poco volátiles. Algunas kairomonas de contacto son particularmente importantes, como ha sido demostrado para Orgilus (Hymenoptera: Braconidae), parasitoide de la "polilla de la papa"(Phtorimaea operculella, Lepidoptera: Gelechiidae), que es atraído por ácido heptanoico, sin emabargo es necesario un segundo compuesto para desencadenar el comportamiento de oviposición.

Algunos substancias identificados como importantes en la selección de huésped se indican en la tabla, generalmente ellas son muy específicas y no provocan respuestas en otros parasitoides.

 

Familia Parasitoide Huésped Atractivo

HYMENOPTERA

Braconidae

Braconidae Trichogrammatidae

DIPTERA

Tachinidae

Diaretiella rapae

Microplitis croceipes

Trichogramma evanescens

 

Architas marmoratus

Myzus persicae (Aphididae)

Heliothis zea (Noctuidae)

Huevos de Lepidoptera

 

Heliothis virescens (Noctuidae)

Alil isocianato

Sucrosa y fructosa

Tricosano

 

Serina

 

Factores como forma, tamaño, movimiento y sonido pueden también ser importantes en la aceptación definitiva del huésped.

De manera semejante varias substancias actúan como disuasivos de postura, algunos de estos son liberados por un primer parasitoide que efectuó postura en un huésped, evitando competencia en los juveniles que no dispondrían de alimento suficiente.

 

Hematófagos: El comportamiento de búsqueda de alimento en hematófagos sigue por lo general un patrón periódico (= ritmo ciercadiano), mientras algunos tienen actividad preferentemente nocturna, distintas especies de mosquitos buscan alimento en un lapso de tiempo muy restringido, sólo de pocas horas, y otras practicamente a lo largo del día.

En tábanos (Diptera: Tabanidae) y moscas picadoras (Diptera:Muscidae), la visión de un objeto de cierto tamaño, es un primer factor atractivo, teniendo también alguna preferencia por formas (un rectángulo horizontal es más atractivo que otro dispuesto vertical), movimiento o color, en este último aspecto los colores obscuros son, casi siempre más atractivos que los claros, varias especies de tábanos persiguen más a personas vestidas de colores obscuros que de colores claros; sin embargo las trampas de mayor efectividad para moscas tsetse se consiguieron con una franja superior azul y una ventral blanca.

Los estímulos más importantes a larga distancia son olfativos; la mayor parte de los hematófagos son fuertemente atraídos por el CO2 , trampas con CO2 y acetona han demsotrado ser muy atractivvas para moscas tsetse, un efecto semejante se ha descrito para butanona y algunos derivados fenólicos que normalmente están presentes en la orina del ganado. Especies ectoparásitas, pulgas por ejemplo, que están estrechamente asociadas a los nidos o sobre el cuerpo de sus huéspedes, responden también a estímulos tactiles y térmicos para la detección de alimento.

 

 

MECANISMOS DE ALIMENTACIÓN

 

Desde el punto de vista funcional existe una notable adaptación de las piezas bucales al tipo de alimento utilizado, presentándose una diversidad de estructuras poco frecuente en otros grupos de animales.

Clasicamente se acostumbra a distinguir dos tipos de armaduras bucales: masticadoras de tejidos y chupadoras de alimentos líquidos, estas últimas presentan una mayor diversidad y corresponden a una mayor especialización derivada probablemente del primer tipo.

 

Alimentación de tejidos: Las disposiciones estructurales que se presentan para alimentación tanto de tejidos animales como vegetales son basicamente semejantes, de modo que sólo algunas de las diferencias más notables serán consignadas más adelante para los de alimentación animal.

a.- Vegetales:

Las especies que se alimentan de vegetales presentan un par de mandíbulas, cortantes y triturantes, fuertemente esclerosadas (figs. 9 , 50), unidas ventralmente al esqueleto cefálico mediante articulación bicondílea que permite movimientos transversos de adducción y abducción.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Atkins, pg.33 fig. 3-5, los detalles de las mandúbulas, mx y lb. como en apuntes figs. 15 a 20

 

 

 

 

 

 

 

Fig. 50. Organización de la armadura bucal masticadora. Vista lateral (A) y anterior de la cabeza (B) mostrando la ubicación de las piezas bucales (no se muestra hipofaringe). C. vista interna del labro mostrando el área epifaríngea; D, vista interna de la mandíbula con los apodemas para la musculatura; E, maxila en vista externa y disposición de su musculatura(F); G, organización externa del labio y disposición de la musculatura (H).

En un tipo generalizado, como una langosta (Orthoptera), la mandíbula ofrece un aspecto piramidal de base triangular, en que el borde externo de la base, lleva una superficie articular en cada uno de sus ángulos: cóndilo posterior y cavidad articular anterior, mientras el ángulo interno se mueve más o menos libremente, por estar conectado a la cabeza mediante pleuras.

Los músculos adductores de la mandíbula se insertan en un fuerte apodema del ángulo interno (fig.50 D), mientras que su origen se ubica en las paredes del exoesqueleto cefálico. El músculo abductor, de tamaño reducido, se origina en las paredes laterales de la cabeza y se inserta en un pequeño apodema del borde basal externo. El nacimiento de este último apodema es externo , en relación al eje de rotación, de tal manera que la contracción del músculo abductor puede abrir las mandíbulas.

El borde distal de la mandíbula, que actúa sobre los tejidos, está provisto de dientes dispuestos de manera que la parte proximal se engruesa en un área molariforme, de función triturante, mientras que la parte más apical , de aspecto incisiviforme, cumple con un rol cortante. La mayor agudeza de los dientes guarda relación con la dureza de los tejidos sobre el que ellos actúan. Las especies granívoras (=sitófagas), por ejemplo, presentan dientes muy romos, capaces de actuar en forma eficiente sobre semillas duras, mientras que los insectos que se alimentan de hojas o hierbas los poseen más o menos agudos, presentándose en algunos casos diferencias de acuerdo a los distintos tipos de hierbas.

La manipulación del alimento es llevada a cabo por los apéndices ubicados posteriormente a las mandíbulas, éstos son: maxilas, labio e hipofaringe.

Las maxilas (fig.50 E, F), son un par de órganos complejos, unidos en casi todo su borde interno al área pleural peristomal y, por un cóndilo basal , al margen lateroventral del esclerito cefálico.

Las mejores posibilidades de manipulación están dadas por dos lóbulos distales libres, unidos al segmento medio de la maxila (=estipes),. El lóbulo interno llamado lacinia está provisto distalmente de dientes agudos que ayudan a fijar el tejido vegetal, mientras que el lóbulo externo (=gálea), generalmente ancho y laminar, ayuda a movilizar los pequeños trozos cortados por las mandíbulas. La distinta constitución de los lóbulos es ventajosa en la realización de funciones diferentes o en su acción sobre materiales diversos.

La sensibilidad necesaria, en particular el sentido del gusto se ubica preferentemente en un palpo multiarticulado, colocado externamente al estipes, en un zona diferenciada llamada palpígero.

La musculatura que flecta gálea y lacinia (fig.50 F) se origina en el estipes, aunque existe también un músculo flexor que proviene de la cápsula cefálica. . Los segmentos proximalesde la maxila, cardo y estipes, presentan movimientos transversales, dados por músculos adductores que tienen origen en el tentorio. La complejidad de la musculatura favorece la movilidad de las partes de la maxila para una mejor realización de sus funciones.

Las mayores modificaciones presentes en las maxilas de insectos que se alimentan de tejidos vegetales afectan principalmente a las piezas distales: palpos. lacinias y gáleas, pero es difícil establecer en líneas generales una correlación entre el tipo de alimento o la forma de alimentarse, con la modificación estructural correspondiente.

El labio (fig.50 G, H), además de colaborar en la manipulación, forma parte del piso de la boca. Estructuralmente corresponde a dos maxilas unidas en su línea media, conservándose libres los palpos y más o menos libres los lóbulos correspondientes a gáleas y lacinias, que en el caso del labio reciben el nombre de glosa y paraglosas respectivamente. La movilidad del conjunto de esta piezas (=lígula), está dada por músculos insertos en las glosas originados en el prementón (fig.50 H). La existencia de esta musculatura permite sólo movimientos de flexión de los lóbulos distales, lo que parece ser importante en la traslación del alimento hacia la entrada al tubo digestivo.

El prementón se corresponde estructuralmente a los estípites de las maxilas y lleva también un palpo labial a cada lado. La mivilidad de este segmento es más bien escasa y producida sólo por un par de músculos retractores (fig.50H).

El esclerito proximal o postmentón es bastante variable en cuanto a forma y en sus relciones con el esclerito cefálico. En si mismo no es movido por musculatura, pero da orígen a los retractores del prementón. En la mayoría de las especies de Orthoptera y Coleoptera el posmentón está dividido en dos escleritos: un mentón distal y un submentón proximal; esta división es difícil de interpretar en un sentido funcional por ausencia de musculatura que los mueva.

La hipofaringe (fig.51) juega un rol importante en el transporte de alimento hasta la abertura bucal, tanto por su ubicación, inmediatamente vecina a la boca, como por su movilidad y por sus relaciones con la abertura de las glándulas salivales. A diferencia de las demás piezas, su estructura no es articulada, sino que aparece como un lóbulo carnoso medio, provisto de musculatura propia y de un número variable de pequeños escleritos próximos a su superficie dorsal.

 

 

protractor del labro faringe

 

frente

retractor del labro adductor hipofaringe

sutura epistomal

 

boca

dilatador del cibario

dilatador bucal retractor de la

clípeo hipofaringe

Snodgrass pg.114, Fig.60 A

cibario

 

compresor del escleritos

labro

conducto salival

labro

hipofaringe

siringe

 

cavidad preoral

 

 

 

Fig.51 Corte sagital de la cabeza de una lngosta, mostrando las relaciones de la hipofaringe con la boca

Todo el conjunto de piezas bucales está recubierto anteriormente por un escle-rito medio (labro), articu lado a la región clipeal (Fig. 50 y 51).

La funcionalidad del labro es evidente en la formación de una cavidad preoral, que evite pérdidas de alimento masticado; en este sentido se entiende también que su superficie interna, que es membranosa, se continúe casi insensible- mente con la superficie interna clipeal formando un área epifaríngea, a veces claramente diferencia- ble en algunas especies.

La musculatura extrínseca del labro permite movimientos de protracción y adducción, así como cierta movilidad lateral. Mientras que los músculos intrínsecos acercan la superficie membranosa interna hacia la pared esclerificada externa.

En una visión de conjunto es interesante considerar, como parte de un patrón estructural eficiente, la posición externa de las piezas bucales, en relacción al orificio bucal. obtieniendo de esta forma una mayor libertad de movimientos. Los problemas de protección de estructuras que aparecen en otras armaduras bucales, donde no existe exoesqueleto, no se hacen tan presentes en insectos.

Numerosas modificaciones a este plan general de tipo masticador, representan adaptaciones epeciales a alimentación sobre grupos particulares de vegetales, tendiendo a un mejor aprovechamiento de la oferta del medio mediante una mayor eficiencia funcional.

b.- Animales:

Siendo la disposición básica muy semejante a la descrita para tejidos vegetales, se observan en general puntas más agudas y bordes más cortantes en mandíbulas y maxilas; en estas últimas hay a veces fusión de gáleas y lacinias, como sucede en Odonata adultos.

 

hipofaringe

labro

 

antena garra de los palpos

labiales

clípeo

 

mandíbula

 

 

 

maxila

 

 

prementón

postmentón

 

 

Kaestner pg.336. fig. 7.6

 

Fig.52, Cabeza de ninfa de Odonata, mostrando las modificaciones

del labio

Los odonatos jóvenes, activos depredadores en el medio acuático presentan un labio practica- mente distinto a los demás grupos, altamente especializado en la captura de presas (fig.52).

En reposo el prementón está dobaldo sobre el postmentón, a manera de un brazo que puede ser extendido con mucha rapidez para tomar una presa. Los palpos labiales, muy modificados, presentan un gancho terminal que permite la captura del alimento.

En algunas especies la digestión extraoral juega un rol importante; para ello las mandíbulas y maxilas unidas forman un canal (Neuroptera), o bien sólo las mandíbulas están excavadas por un tubo, a través del cual se inyecta la saliva de acción proteolítica, como sucede en las larvas de "luciérnagas" (Coleoptera: Lampyridae). Una especialización aun mayor se observa en las larvas de algunos coleópteros acuáticos (Dytiscidae), en que el canal mandibular es la única comunicación que existe entre la faringe y el exterior, de tal manera que a través de ellas se inyecta saliva y se absorben las proteínas licuificadas.

 

Alimentación de líquidos:

Las mayores modificaciones que permiten la succión corresponden a un alargamiento de piezas que desarrollan el tipo de armadura bucal chupadora. Posiblemente por tratarse de una mayor especialización sobre el patrón masticador primitivo, existe una mayor diversidad adaptativa, que llega en algunas ocasiones a plantear dificultades en el reconocimiento de homologías.

Armadura bucal en abeja: Clasicamente se ha dicho que las estructuras bucales en abeja conforman el tipo masticador lamedor (fig.53), por conservar las mandíbulas desarrolladas además de maxilas y labio formando una proboscide funcional no perforante.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A anat. of bee. 34 fig.11 A ; B " pg.60 fig.24A ; C fig.24 B ; D fig. 26-D apuntes; E Snodgrass 300 fig. 163 C

 

 

Fig. 53, Cabeza de abeja de miel en vista anterior (A) y posterior con las piezas bucales extendidas (B). Durante la ingestión de líquido las maxilas se sobrelapan por encima de la glosa formando un conducto alimenticio (C); las relaciones entre ellas y los palpos labiales se muestran en sección (D). La abertura del conducto salival está ubicado en el extremo de la hipofaringe (E)

 

La captación de néctar en flores o de líquidos azucarados se realiza fundamentalmente gracias a la formación de un conducto alimenticio que resulta del sobrelapamiento de las gáleas por encima de la glosa, los palpos labiales también intervienen en la formación del conducto. El ascenso de líquidos por el conducto alimenticio se produce por acción de la faringe, un efecto de bombeo producido por protracción y retracción rápida de la glosa, y acción capilar.

Las maxilas se alargan en láminas, particularmente las gáleas que son las que forman el conducto alimenticio. Los cardos, aunque también alargados, conservan la forma cilíndrica y dejan distalmente entre ellos un pequeño esclerito impar (=lorum). La lacinia es rudimentaria y poco diferenciable, lo mismo los palpos maxilares; ambas estructuras en otras especies de himenópteros son bien desarrolladas, contando los palpos hasta seis segmentos.

El labio es la estructura más modificada, proximalmente el mentón es corto y se relaciona con el lorum; el prementón, alargado forma parte del conducto alimenticio. Anterior y distalmente en el prementón existe una zona membranosa donde se abre el conducto salival; tal relación sugiere la posibilidad de homologar esta zona con la hipofaringe; lateralmente se ubican las paraglosas, ellas aparentemente desempeñan algún rol en la conducción de la saliva hasta un surco ventral de la glosa.

La glosa, por su parte, es muy alargada, con la superficie anterior pilosa, formando anillos, excavada en un surco salival en su faz posterior y termianda en un lóbulo piloso que se ha llamado flabelo.

Un aspecto importante del uso del néctar, es la necesaria mezcla con saliva que debe efectuarse para la fabricación de la miel; en este sentido se advierte un gran desarrollo de glándulas salivales, además de la ubicación de la salida del conducto en la hipofaringe. La saliva en las obreras nodrizas juega por otra parte un rol muy especial en la alimentación de las larvas.

La estructura de las mandíbulas, en general alargadas y espatuliformes, con respecto a lo descrito para langosta, se entiende mejor en relación a otras funciones, como ser construcción de nidos, manipulación de cera, etc. donde funcionan a manera de pinzas, con borde distal más o menos cortante. En otras especies de himenópteros las mandíbulas pueden ser extremadamente cortantes, como sucede con la "avispa chaqueta amarilla" (Vespula) o firmes y capaces de cortar tejidos vegetales como en las abejas carpinteras (Xilocopa) o en las "megaquilas" cortadoras de hojas (Megachilidae).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fig. 54

Armadura bucal en mariposa: Un alto grado de especialización para el aprovechamiento de néctar se observa en Lepidoptera. Las maxilas se encuentran enormemente alargadas y unidas formando una probóscide que puede alcanzar a los nectarios ubicados en corolas profundas (fig.54). En contraposición al desarrollo de las maxilas, el resto de las piezas se encuentra reducido, con excepción de los palpos labiales.

Los escleritos proximales de las maxilas, descritos en langosta, se reconocen con claridad en mariposas (fig.54 .....). En la parte distal, la proboscide parece estar formada exclusivamente por las gáleas unidas a lo largo de sus bordes dorsal y ventral, de modo de dejar al centro el conducto alimenticio además de fibras musculares transversales y dorsoventrales oblícuas.

La proboscide puede alcanzar una longitud considerable, como sucede por ejemplo en las "mariposas de los tomates" (Sphingidae), donde suele sobrepasar el largo del cuerpo, permitiendo a los ejemplares alimentarse desde el aire sin necesidad de posarse en las flores. En reposo se mantiene enrollada por elasticidad propia y en parte por acción de músculos oblicuos, originando esa disposición en espiral tan característica, que le ha valido el nombre de "espiritrompa". La extensión se logra por aumento de la convexidad de la superficie dorsal por contracción de los músculos transversales; la acción es comparable a la rigidez de una cinta métrica que es otorgada por la convexidad de la lámina de acero. Pliegues en ángulo que se observan frecuentemente cuando un ejemplar se alimenta, se consiguen por un grupo especial de músculos ubicados en el primer tercio de la trompa.

El ascenso del néctar se logra por acción de una bomba faríngea succionadora, conectada al canal alimenticio de las gáleas.

 

Armadura bucal en hemipteroides herbívoros : Aunque las estructuras son semejantes para "chicharras", "pulgones"y "conchuelas" (Homoptera), con respecto a "chinches" (Hemiptera), existen problemas y soluciones diferentes en relación al lugar de donde se obtiene la savia y la longitud del período de alimentación; mientras que un buen número de especies, sobre todo de pequeño tamaño, permanentemente mantiene las estructuras bucales en contacto con los líquidos, pudiendo llenarse casi pasivamente o sin esfuerzo, los que se alimentan con intervalos necesitan succionar en un tiempo reducido.

El uso de savia como alimento plantea a lo menos tres grandes problemas que deben ser resueltos por los insectos:

a) los conductos que acarrean savia se encuentran profundamente ubicados y bien protegidos, siendo difícil alcanzarlos.

b) la cantidad de líquido que circula por los vasos es relativamente pequeña en determinada unidad de tiempo y la presión que produce esta circulación no hace salir gran cantidad de líquido por un orificio pequeño.

c) la concentración de susbtancias nutritivas es muy baja dentro de un gran volumen de agua.

En relación al primero de estos problemas las piezas bucales se encuentran alargadas y muy modificadas con respecto al tipo masticador descrito anteriormente, afectando como es lógico a la organización general del esqueleto cefálico (fig. 55).

El labro es en general pequeño , de aspecto triangular alargado (fig.55) y no parece jugar un rol importante en el mecanismo de alimentación. Mandíbulas y maxilas sepresentan como estructuras filiformes perforantes, mientras que el labio forma un cilindro que las rodea. La hipofaringe muy desarrollada juega un rol importante en la succión del líquido e inyección de saliva.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A.- de Australia pg.430.fig.30-1C B.- Snodgrass 337 fig. 181A

 

 

C.- Snodgrass 337 fig. 181B D.- Snodgrass 339 fig. 183

 

Fig.55. A, vista ventral de la cabeza de un hemíptero mostrando la ubicación posterior de las piezas bucales ; mandíbulas y maxilas son filiformes y se encuentran dentro el labio, la base de las mandíbulas presenta un ancho músculo protractor unido al brazo y un retractor en el extremo proximal (B); la estructura de las maxilas es semejante (C); la penetración de los filamentos en los tejidos es gradual, primero mandíbulas (D 2-3) y luego maxilas (D 4, 7)

 

La perforación se realiza por una sucesión de movimientos, introduciendo primero una mandíbula, luego la otra hasta llegar a la misma profundidad y luego las dos maxilas juntas, ya que van asociadas formando una unidad funcional. Esta secuencia se repite varias veces hasta alcanzar la profundidad requerida (fig.55 D).

La penetración de las mandíbulas se realiza por contracción de los músculos protractores, ellos se originan en la placa mandibular y se insertan en uno de los brazos mandibulares (fig.55 B). El mecanismo secuencial de penetración es concordante con la organización muscular, ellos son anchos y fuertes, con un gran número de fibras,pero de escasa longitud, de tal modo que su contracción sólo permite cortos avances de las piezas, que deben entonces ir penetrando paulatinamente en el tejido vegetal. El mecansimo tammbién permite cambios de dirección, dentro del tejido, por mayor avance de una mandíbula con respecto a la otra.

Los músculos retractores de la mandíbula, que se insertan en el brazo más proximal, se originan en las paredes dorsales de la cápsula cefálica (fig.55 B) y cumplen una doble función, ya que por una parte permiten la retracción de la mandíbula o bien, tomando la mandíbula como punto fijo, facilitan la penetracioón de las otras piezas bucales.

 

 

 

 

 

 

 

 

componer de Australia pg. 430 y 431

figs. 30-1 D con 30-2 B

 

 

 

 

 

 

Fig.56. A medida que penetran los estiletes bucales el labio se dobla manteniendo fijo el punto de ingreso.

El funcionamiento de las maxilas es basicamente el mismo. Su base ensanchada y bifurcada a nivel de la placa maxilar, permite igualmente inserción de músculos protractores y retractores, cuya acción es semejante a aquella de los músculos mandibulares (fig.55 C). Sin embargo los dos filamentos maxilares, estrechamente unidos por correderas, penetran juntos y al mismo tiempo (fig.55 D 4,7). La mantención de esta unidad funcional es evidentemente importante para la alimentación, ya que esntre las dos maxilas unidas se establecen dos conductos, uno anterior que permite el ascenso de alimento (=conducto alimenticio) y, otro posterior, de menor calibre, que canaliza la saliva proveniente de la hipofaringe (=conducto salival).

La mantención de una posición adecuada de piezas tan finas como mandíbulas y maxilas, se consigue por acción del labio; éste forma un tubo alargado, con un surco anterior para alojarlas y está articulado de tal manera que a medida que avanza la perforación se dobla en su parte media manteniendo los estiletes en su segmento distal (fig.56).

La longitud de los estiletes es muy diversa en las especies, de acuerdo a la profundidad que se alcance en la picadura, cuando son muy largos se pliegan sobre si mismos dentro de la cabeza o en un saco especializado que puede alcanzar hasta el tórax. Los ajustes de corredera entre los filamentos permiten la efectividad del mecanismo de salida.

El problema de la extracción de savia está también relacionado con un gran desarrollo de la hipofaringe, que permite por una parte la succión y por otra, favorece la eyección de saliva constituyéndose así en uno de los órganos más característicos de los hemipteroides (fig.57).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fig.57 Relaciones de las piezas bucales en hemipteroides, A corte sagital de la cabeza de "chichara" mostrando el desarrollo de glándulas salivales y ubicación de la bomba faíngea. B, aparato eyector de saliva. D. relaciones de la hipofaringe con maxilas y mandíbulas observándose las correderas que las unen.

 

La hipofaringe se presena como un apéndice corto, cuyo ápice sólo alcanza a la base de los filamentos perforantes, mientras su superficie ventral proximal se continúa con el labio y sus bordes laterales se relacionan con las placas mandibulares y maxilares del esqueleto cefálico.

La succión se hace posible por la existencia de una bomba aspirante, cuyo piso está constituído por la faz dorsal de la hipofaringe, mientras que el techo lo forma la epifaringe. La bomba es accionada por los músculos dilatadores clipeales y frontales, que producen la disminución de la presión necesaria para la succión (fig.57 A).

El desarrollo de los dilatadores se marca muchas veces externamente por un fuerte desarrollo y gran convexidad del clípeo (fig.57 A); esto no sucede con otras especies, como los "pulgones" (Aphididae) que adquieren el líquido pasivamente, dejándose llenar por la savia que fluye a traves de sus piezas bucales permanentemente enterrradas en los tejidos; cuando se secciona el aparato picador de un áfido se observa salir una gota de líquido por el tubo. El problema para estos últimos es más bien de eliminación de líquido, lo que se advierte por el frecuente goteo que sale de su orificio anal. La situación resulta en cierto modo comparable a un individuo que conecta su boca a un barril, a través de una manguera.

Distalmente a la bomba succionadora, la hipofaringe forma un surco que conecta con el conducto alimenticio de las maxilas, permitiendo así una continuidad estructural para el flujo de alimento. La continuidad para el flujo de saliva se logra conectando el conducto salival maxilar con el conducto salival proveniente de la base de la siringe (fig.57 C).

La siringe (fig.57 B) es un órgano hipofaríngeo de paredes elásticas, donde se abren los conductos de las glándulas salivales; dorsalmente está provisto de músculos dilatadores, cuya contracción provoca la afluencia de saliva hasta la cavidad interna y, cuya relajación permite que la elasticidad de las paredes inyecte saliva hasta los tejidos vegetales.

La saliva tiene un doble rol, por una parte actúa como lubricante permitiendo la penetración de los estiletes y formando un tubo-guía permanente. Posee además una acción enzimática importante que se realiza tanto a nivel de glúcidos como de proteínas, manifestándose por una coloración distinta de los tejidos afectados, incluso en la superficie extrerna del vegetal, que muestra una pequeña mancha más obscura, en el lugar tocado por el labio que sirvió de entrada a los estiletes. Por otra parte ella puede provocar diversas reacciones en el vegetal, a veces de tipo tóxico o incluso una actividad cecidógena (= formación de agallas).

Es interesante mencionar la ausencia de órganos sensoriales articulados pares (palpos), que están presentes en la mayoría de los otros grupos; las necesidades sensoriales parecen estar suplidas por el labio que está bien provisto de receptores químicos y táctiles.

 

En Hemiptera hematófagos las piezas perforantes y los mecanismos de penetración son practicamente los mismos o con muy poca variación que los usados para alimentación de savia, lo que se advierte claramente en el análisis de la estructura bucal de un chinche de cama (Cimex) o de una vinchuca (Triatoma).

La armadura bucal de los "trips" ( = Thysanoptera), es semejante a lo descrito para hemipteros, se hace notar sin embargo una clara asimetría. La única mandíbula que permanece es la izquierda, pudiendo aparecer rudimentos no funcionales de la derecha. La mandíbula no es protrusible pero posiblemente puede iniciar una marca para penetración de los estiletes maxilares. Estos últimos son los importantes en la succión de los líquidos y, a diferencia de los hemipteroides, son protegidos por el labro.

En estas condiciones los trips son activos herbívoros y para la entomología aplicada ellos son capaces de causar daños importantes para la agricultura.

 

Armadura bucal de moscas: Las "moscas" (Diptera: Muscidae) poseen una armadura bucal altamente especializada para la succión de líquidos (fig.58). En ellas la cabeza se porlonga ventralmente en un área membranosa que forma la base de la proboscide (= rostro), que lleva en su parte anterior dos escleritos, uno proximal impar, el clípeo y un esclerito maxilar a cada lado portador de palpos maxilares; el resto de las maxilas y mandíbulas han desaparecido.

El clípeo da superficie de origen a la musculatura que acciona la bomba faríngea, permitiendo la succión del líquido que llega por el canal alimenticio hasta la abertura bucal.

La parte distal de la proboscide (= haustelo) está constituída por labro e hipofaringe, en un surco de la faz anterior y por el labio grueso y voluminoso, que forma toda la región posterior. El extremo distal del labio constituye dos estructuras foliformes, que en conjunto han recibido el nombre de labela (fig.58). La homología de estas estructuras presenta algunas dudas, mientras hay consenso en que el cilindro corresponde al prementón del labio de Orthoptera, la labela se ha homologado a veces a las paraglosas y otras veces a los palpos labiales.

El labro alargado y fuertemente cóncavo en

 

 

 

 

 

 

 

 

de Ross pg.79 fig.530 A

C, apuntes fig. 46 A

 

B, de Kaestner pg743 fig.311.14

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fig. 58, Aparato bucal de mosca doméstica: A, vista frontal de la cabeza; B, corte sagital. C, corte transversal a nivel del prementón

su cara interna, se adosa a la hipofaringe para formar el conducto alimenticio (fig.58 C); este se relaciona internamente con la boca y distalmente alcanza a la base de la labela. Las expansiones foliformes de estas últimas presentan finos surcos (= pseudotráqueas), dispuestos de tal manera que, cuando son aplicados a un líquido, lo pueden conducir por capilaridad hasta la entrada del conducto alimenticio para ser succionado. La movilidad de la labela se logra por musculatura originada en un esclerito posterior del prementón.

La inyección de saliva es importante en moscas, particularmente cuando ellas deben disolver las substancias a ingerir, como se observa frecuentemente cuando una mosca come azúcar. La saliva es vertida a travez de la hipofaringe, cuyo conducto salival se conecta con un sistema inyector (=siringe). La disolución es ayudad frecuentemente por regurgitación del contenido intestinal, lo que representa una economía de saliva para el insecto.

Este último corportamiento ayuda también a entender las buenas posibilidades de la mosca,

como transmisor de enfermedades, ya que en la regurgitación puede acarrear directamente bacterias u otros agentes contaminantes desde materias fecales, vómitos, expectoraciones, etc., hasta las comidas, aparte de las posibilidades de contaminación por sus patas. También hace notar la inconveniencia de ingerir alimento visitado por moscas.

La regurgitación en moscas es un proceso bastante frecuente, sobre todo cuando ha ingerido abundancia de líquidos; resulta así de experiencia corriente, ver las marcas que ellas dejan en los vidrios, además de aquellas producidas por deposiciones.

Aparte de la mosca doméstica existen otras especies que, compartiendo el mismo patrón estructuralde piezas bucales, son hematófagas y capaces de perforar la piel(fig.59). Estas corresponden a las llamadas moscas de los establos (Stomoxys, Haematobia, etc.) y las citadas moscas africanas llamadas tsetse (Glossina).

La perforación es llevada a cabo por el labio, que dispone de varias características particulares para realizarla. El haustelo es delgado, fuertemente esclerosado y lleva en su extremo una labela pequeña armada de dientes, ella puede ser retraída dentro del haustelo o protraída a gran velocidad, determinando con esta acción que los dientes raspen o corten la piel.

 

 

 

 

 

Apuntes fig. 55 B y C

 

 

 

 

 

 

 

Fig.59, Cabeza de mosca hematófaga con el labio perforando la piel de un hospedante (A); estructura de la labela con dientes perfornates (B)

El labro e hipofaringe acompañan al haustelo a medida que se profundiza en los tejidos. El dolor que produce la picadura varía de acuerdo a la finura de los dientes y al grosor del haustelo. Mientras la picadura de Stomoxys es claramente detectable, incluso para animales de piel poco sensible como los caballos, debido a sus dientes labelares gruesos, la picadura de la "mosca tsetse" (Glossina), puede pasar desapercibida, excepto que dañe una terminación nerviosa, originando en este caso la sensación de una quemadura.

 

Armadura bucal de Tábano: Mientras los machos de tábanos (Diptera: Tabanidae) se alimentan de néctar, las hembras son generalmente hematófagas, muy conocidas en algunas regiones por las molestias que causan sus mordeduras.

Las especializaciones de los hematófagos, a nivel de armaduras bucales, se realcionan con los siguientes problemas:

a.- la piel de la presa es bastante sensible, por lo que es necesario disponer de estructuras finas que no

la alteren mayormente.

b.- las presas , por ser móviles y sensibles, no siempre están disponibles, lo que requiere de

dispositivos para una alimentación de frecuencia variable.

 

 

 

 

 

 

 

A Kaestner pg.742 fig.31-12 (ver punta de md en Ent. médica pg.37

B apuntes fig.53

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fig.60, A, cabeza de Tábano mostrando las relaciones de las piezas bucales. B) Esquema de la musculatura de mandíbulas y maxilas y los movimientos posible.

Las hembras de tábanos exploran primero

con su primer par de patas y luego con la trompa el lugar donde van a efectuar la picadura. A semejanza de mosca, el labio forma la mayor parte de la trompa y lleva en su parte distal los lóbulos terminales de la labela. En el momento de la picadura ambos lóbulos se separan y el labio se repliega, de manera de exponer los estiletes perforantes, que durante el reposo se encuentran protegidos en un surco anterior (fig.60 A).

La perforación es realizada por mandíbulas y maxilas. Las primeras alargadas y aplanadas, de punta cortante, conservan la disposición muscular que permite los movimientos de adducción y abducción, por lo que es posible un corte, pero no penetración (fig.60 B) . La profundización del corte sólo se logra con la presión ejercida por movimientos de la cabeza.

Las maxilas laminares provistas de

grandes palpos, poseen musculatura inserta en cardo y estipes lo que posibilita protracción y retracción (fig.60 B). Este movimiento y la presencia de pequeños dentículos apicales, dirigidos hacia atrás, permiten su penetración, ya que funcionando el ápice de la maxila como punto fijo, la contracción del músculo retractor hace bajar la cabeza.

La hipofaringe, también alargada, conduce saliva anticoagulante por un canal interno, hasta el lugar donde están actuando los estiletes. La sangre producida por la picadura es succionada a travez de un conducto alimenticio excavado en la pared epifaríngea del labro y cerrado posteriormente por la hipofaringe.

La picadura de tábano, con este tipo de fucionamiento, produce un dolor claramente perceptible, ya que no se trata sólo de hacer deslizar los estiletes, sino también cortar la piel y terminaciones nerviosas durante la acción de las mandíbulas.

 

 

 

 

 

 

 

 

A, Metcalf

B, Metclaf modificado por Austrlia pg.721

 

 

 

 

 

 

 

Fig.61, A, Vista anterior de la cabeza de una hembra mostrando la ubicación de las piezas bucales. B, sección transversal de la proboscide.

Mecanismo de picadura en zancudo: Al igual que en Tabanidae solamente las hembras son hematófagas, pero aunque las piezas bucales se conservan en cuanto a número, se se observa una notable diferencia por un mayor alargamiento, reducción de la labela y extrema finura de las piezas perforantes (fig.61).

Cuando la hembra ha reconocido un lugar adecuado introduce los estiletes usando el extremo del labio como guía, la parte media del labio se dobla a medida que penetran las piezas.

El conducto alimenticio se encuentra formado casi exclusivamente por un surco excavado en el labro-epifaringe (fig.61 B); ventralmente mandíbulas, maxilas e hipofaringe pueden contribuir a cerrar el surco.

Para el hombre la penetración es rápida y poco dolorosa debido a lo delgado de las piezas, de manera que puede pasar desapercibida en una persona dormida o no alertada. La saliva contiene anticoagulantes que facilitan la succión de la sangre, sin embargo, a semejanza de lo que ocurre con otras especies hematófagas, en muchos casos provoca alguna reacción alérgica que se manifiesta por picazón y roncha. El conducto salival está colocado en la hipofaringe.

 

Armadura bucal de pulga (Siphonaptera): Los elementos perforantes son extremadamente finos, de tal manera que supicadura pasa muchas veces inadvertida, en especial cunao una persona está dormida: el labro-epifaringe y las maxilas se han modificado en delicados estiletes, estas últimas se unen por su borde posterior y forman un canal que continúa el conducto salival de la hipofaringe que se conecta en la base. Las mandíbulas están ausentes y en la parte posterior, los palpos labiales actúan como fundas de los estiletes, en número que fluctúa entre 5 a 17.

La mancha roja que queda después de la picadura, se debe a una pequeña hemorragia favorecida por la saliva anticoagulante. La roncha y la picazón son reacciones alérgicas producidas por esta misma saliva. de manera que varían de acuerdo a la sensibilidad de las personas.

 

Armadura bucal en piojo (Phthiraptera: Anoplura) (fig.62). El mecanismo de picadura en Anoplura y la estructura de sus piezas bucales es bastante diferente

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fig.62

de otros hematófagos.

La parte anterior de la cabeza, homologada generalmente con el labro, es desenvaginable y provista de dientes, de tal manera que al salir permite un mecanismo de anclaje del insecto al lugar de la picadura.

La perforación de la piel se realiza por dos finos estiletes, de forma casi tubular, colocados uno más dorsal y dentro del otro además de un finísimo filamento hipofaríngeo que se ubica entre ellos. El estilete dorsal está constituído por dos piezas unidas a todo su largo, por enrollamiento de sus bordes laterales originan un conducto alimenticio, por el que pasa la sangre, desde la herida hasta la bomba faríngea.

No existe claridad en la homología de estas pieza bucales con respecto a las precedentes. Las mandíbulas desaparecen en el adulto, por lo que el estilete dorsal debiera corresponder a las maxilas unidas, mientras que el ventral derivaría del labio.

 

 

Referencias:

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Hagen,K., R. Dadd y J.Reese. 1984. The food of Insects. en: Huffaker,C. y R.Raab, Eds. Ecological Entomology. pp.79-112. Wiley,N.Y.

Vinson,S. 1976. Host selection by insect parasitoids. Ann.Rev.Entomology, 21: 109-133.

Whitman,D. 1988. Allelochemichal interactions among plants, herbivores, and their predators. en: Barbosa y Letourneau Ed. Novel aspects of Insect-plant interactions.pp. 11-64. Wiley, N.Y.